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Mascotas en verano

Hemos introducido un nuevo articulo para cuidar de nuestras mascotas durante el verano.

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Tumores mamarios en felinos
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Blog - Artículos de la revista
Escrito por vetclinic1   
Lunes, 25 de Febrero de 2013 20:10

Los tumores mamarios felinos (TMF) son los terceros en incidencia en esta especie. La ovariohisterectomía (esterilización) realizada a temprana edad disminuye el riesgo de estas neoplasias en la edad adulta a más de la mitad. Suelen tener un crecimiento rápido e invasivo, ya que la mayoría (80-96%) son malignos, por lo que el tratamiento siempre ha de ser más agresivo que en el caso de la perra.

En gatas jóvenes es frecuente la aparición de displasias, provocadas por un estímulo hormonal (progestágenos) entre las que destaca el complejo hipertrofia fibroadenoma (CHF). Para establecer el diagnóstico definitivo, es necesario el estudio histológico del tumor, aunque la citología es diagnóstica en muchos casos. Antes de tratar los tumores, hay que evaluar la extensión tumoral, y para ello hay que hacer un examen clínico completo, una exploración de las 2 cadenas mamarias y los ganglios axilares/inguinales (y citología si se sospecha que están afectados), evaluación radiológica del tórax y, en ocasiones, evaluación ecográfica del abdomen.

El tratamiento de elección de los TMF es el quirúrgico. Se establece en función de la historia y el estadio clínico (extensión de la enfermedad), la edad y el estado general del animal (presencia de enfermedades concurrentes).

 

Tratamiento quirúrgico.

La escisión quirúrgica puede ser curativa en muchos casos, mejora la calidad de vida y además permite el estudio histopatológico del tumor. La cirugía de un TMF nunca debe posponerse dada la elevada agresividad de los mismos. Únicamente en los estadios clínicos local avanzado (tumores de gran tamaño y adherencia) y en el de metástasis a distancia no se recomienda la escisión quirúrgica; aunque en el último caso, se puede realizar una cirugía conservadora y paliativa si las metástasis son de pequeño tamaño.

La edad es un factor a tener en cuenta; ya que si aparecen nódulos mamarios que crecen rápidamente en una gata menor de 3 años, lo más probable es que se trate de una displasia mamaria (CHF). En estos casos, la retirada del producto hormonal (progestágeno), la castración y el empleo de medicamentos anti-hormonales (ver tratamiento hormonal) suele ser suficiente. Solamente en algunos casos en los que después de estas medidas la displasia no se ha reducido completamente, puede ser necesario extirpar quirúrgicamente la lesión mamaria.Por otro lado, en una gata adulta, en ningún caso la edad debe impedir la escisión quirúrgica, siempre que el estado clínico del animal sea estable y el riesgo anestésico moderado. La presencia de enfermedades concurrentes graves sí puede posponer o rechazar una intervención quirúrgica.

En general, la ovariectomía en el momento de la cirugía de los TMF no evita el desarrollo de nuevas neoplasias malignas, ni mejora el pronóstico de los tumores malignos, aunque es recomendable para evitar la aparición de nuevas neoplasias mamarias benignas y otras enfermedades.

Existen varias técnicas quirúrgicas que se practican en función del número de tumores, de las características clínicas de los mismos (tamaño, adherencia y ulceración), de la afectación ganglionar y del estado clínico del animal. La escisión de los tumores mamarios en la gata debe ser siempre agresiva. Así la nodulectomía (extirpación del tumor pero no de la glándula) está contraindicada. Se puede hacer mastectomía simple si el tumor es de pequeño tamaño (< 1 cm), dejando siempre un margen amplio de 3 cm alrededor. Si el tumor mide 1 cm o más, pero es menor de 2 cm, se puede hacer mastectomía regional (1ª y 2ª mamas o 3ª y 4ª) o completa, aunque siempre es recomendable la mastectomía completa, ya que se ha comprobado que la 2ª mama puede drenar al ganglio inguinal, y que la 3ª puede hacerlo al axilar. Si el tumor mide 2 cm o más, especialmente si alcanza los 3 cm, el pronóstico es malo, y se recomienda siempre una mastectomía completa radical, y como es probable que el tumor esté invadiendo la cadena mamaria contra-lateral, posteriormente se debe hacer mastectomía de la cadena contralateral.

Los ganglios axilares deben extirparse si están afectados (macroscópicamente o mediante citología) y respetarse en caso contrario, los inguinales, se quitan siempre que se extirpe la mama inguinal.

 

Quimioterapia.

La quimioterapia en TMF se puede emplear de varias formas.

La forma adyuvante posquirúrgica es cuando se realiza después de la cirugía en casos con un pronóstico clínico e histológico malo para tratar la enfermedad micrometastásica, o bien, cuando existen metástasis a distancia después de haber extirpado los tumores primarios.

Los quimioterápicos que han demostrado tener eficacia en los TMF son principalmente la doxorubricina, la mitoxantrona, ciclofosfamida, vincristina, gemcitabina y carboplatino. El más frecuentemente empleado y probablemente más eficaz es la doxorubricina. En su lugar, para evitar la cardiotoxicidad de la doxorubricina, se puede emplear la mitoxantrona (novantrone®). Se recomienda un total de 4 a 6 ciclos después de la cirugía. Estos dos quimioterápicos se pueden administrar solos o en combinación con vincristina y ciclofosfamida, aunque no se ha demostrado que la quimioterapia combinada sea más eficaz que la simple.

Puesto que la mayoría de los TMF son malignos y cuando se diagnostican están ya avanzados (con afectación ganglionar regional), la administración posquirúrgica (después de la extirpación de todos los tumores primarios y ganglios afectados) está indicada en muchos casos.

Sin embargo, no existe un protocolo específico para este tipo de neoplasias, y hay controversia en relación a su eficacia.

En un primer estudio en el que se trataron gatas cáncer de mama de malignidad elevada con doxorubricina después de la cirugía de los tumores, comprobaron que la supervivencia total de la gatas tratadas con quimio era de 448 días y el tiempo libre de enfermedad de 255 días, supervivencias similares a las reportadas por otros estudios sin quimioterapia. En un trabajo reciente en 73 gatas se ha demostrado que, cuando se realiza mastectomía radical unilateral, la supervivencia de las gatas tratadas con doxorubricina es mayor que las de las no tratadas con quimioterapia (1.998 días versus 414 días, respectivamente). Sin embargo, si la cirugía no es radical, la diferencia entre la supervivencia de las gatas tratadas y las no tratadas con quimioterapia no es estadísticamente significativa. Hacen falta estudios clínicos sobre la eficacia de quimioterapia metronómica (oral a dosis bajas) en gatas con tumores mamarios.

Tratamiento hormonal y otras terapias.

El uso de medicamentos con actividad antihormonal o anti-receptor hormonal (estrógenos y progesterona) no se ha estudiado en profundidad en TMF malignos. Sin embargo, las displasias mamarias felinas poseen un elevado número de receptores de estrógeno y progesterona y, el CHF está ocasionado por un exceso de progesterona (por la aparición del primer celo, la gestación, o por el uso de progestágenos tanto en machos como en hembras). Se ha demostrado que la administración del bloqueante del receptor de progesterona (aglepristona, alizine®) disminuye y puede llegar a eliminar el CHF tras su administración durante 2 a 4 semanas. Además del tratamiento con aglepristona, se recomienda la ovariohisterectomía y, sólo en algunos casos en los que después del tratamiento con aglepristona la displasia mamaria no ha desaparecido completamente, está indicada la mastectomía.

Por otro lado, no existen muchas referencias clínicas sobre la eficacia y toxicidad de medicamentos anti-ciclooxigenasas (Cox-2) en gatas con tumores mamarios felinos, aunque sí se ha demostrado que la inmunoexpresión de esta ciclooxigenasa es mayor en tumores malignos que en benignos, por lo que su uso podría estar indicado como paliativo y, potencialmente antitumoral.

En un estudio retrospectivo en el que se trataron gatas con tumores mamarios de elevado grado de malignidad con doxorrubricina y meloxicam, no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la supervivencia de las gatas tratadas, pero hacen falta más estudios para conocer la eficacia de estos medicamentos.

La combinación de un diagnóstico precoz, de cirugía agresiva y de quimioterapia postquirúrgica son las herramientas que aumentan la supervivencia en gatas con TMF malignos.

Dolores Perez Alenza

Universidad Complutense de Madrid

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